La historia de un clan narco que fue advertido en Santa Fe

El Tribunal Oral Federal condenó a un trío de traficantes formoseños que traían marihuana desde Paraguay y que cayeron en Intiyaco. En 2014 pasaron por la ciudad y sembraron una clara sospecha.
El 8 de agosto del 2014, un procedimiento de la Brigada Operativa de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones de la capital provincial detuvo en la ruta nacional 168, frente al hipermercado Walmart, a tres personas que circulaban a bordo de una Toyota Hilux. Eran Hugo Orlando Martínez, Lucía Viviana Alcaraz, ambos pareja, y Ángel Gabriel Romero, tres formoseños que sembraron cierta sospecha en los pesquisas de la DGPyCA. Es que debajo del asiento trasero llevaban dos bolsas de nailon blanco con $200.000, un revólver y varias municiones.
También se detectó que la camioneta tenía colocadas dos chapas patentes –FKL-233– que pertenecían a otro vehículo y que las correspondientes estaban en el asiento trasero. ¿Qué tramaban?
La fuga
El 23 de noviembre de ese mismo año, Martínez, que iba en la misma Hilux, intentó evadir un control de Los Pumas en la ruta provincial Nº 3. No iba solo, sino que lo que acompañaba Aníbal Matías Segobia, también formoseño. La evasión se produjo porque los efectivos verdes intentaron chequear un Chevrolet Corsa que iba adelante de ellos –-se presume que bajo la modalidad “barredora”.
Martínez empleó una brusca maniobra en U y se puso en clara evidencia. A muy alta velocidad pegó la vuelta en sentido norte y condujo unos 12 kilómetros. Mientras era seguido intensamente por la guardia rural, descartó en una alcantarilla la droga y seguidamente Segobia se bajó del vehículo y se internó en el monte.
Después de 45 kilómetros Martínez dejó estacionada la Hilux al costado de la ruta –en sentido sur–, del lado oeste. La alarma se activó en la región. Había dos prófugos metidos en los campos.
Al hallazgo de la camioneta, también se sumó el del Chevrolet Corsa, el cual también fue encontrado a 800 metros de la alcantarilla donde Martínez había arrojado cuatro bolsas de arpillera con los estupefacientes que fueron incautados –un total de 148 panes de marihuana con un peso de 126 kilos.
Por su parte, el paradero de Martínez y Segobia, que para ese momento no habían sido identificados, era un misterio aunque se sospechaba que andaban por la zona. Un día después y como consecuencia de rastrillajes fueron encontrados escondidos entre las malezas con las botamangas de sus pantalones mojadas y con mucho barro.

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